Estilos y gustos estéticos preferidos por la Generación Z: una guía completa con ideas y productos Rio Verde para utilizar
Si hay un rasgo que distingue a la Generación Z de las generaciones anteriores —al menos en la forma de habitar los espacios— es la libertad con la que aborda el diseño de interiores. Para quienes nacieron entre finales de los años 90 y los primeros años de la década de 2010, la decoración se entiende más como un lenguaje personal que como un “código” que deba respetarse.
La idea no es “elegir un estilo” y permanecer dentro de él, sino construir un hogar que hable de identidad, sensibilidad y cambio. Un ambiente que puede ser irónico y serio, nostálgico y futurista, ordenado y deliberadamente imperfecto.
Esta flexibilidad nace de un imaginario visual alimentado por las redes sociales —no olvidemos que esta es la primera generación verdaderamente “nativa digital”—. Entre tendencias que cambian rápido y moodboards que aparecen y desaparecen durante interminables scroll, las estéticas se absorben fragmento a fragmento, recombinándose en mosaicos que se convierten en auténticas declaraciones de gusto.
Índice
- 1. Nostalgia Remix
- 2. Color lúdico y audaz
- 3. Madera clara, naturalidad y bienestar visual
- 4. Segunda mano, vintage y found décor
- 5. Formas suaves y líneas fluidas
- 6. Anti-diseño, imperfección y personalización
- 7. Minimalismo emocional
- 8. Estéticas core-style
- 9. Biofilia y naturaleza doméstica aumentada
- 10. Vivienda integrada con la tecnología
- 11. Microespacios modulares y flexibles
- 12. Quiet luxury / Soft luxury
- 13. Retro-futurismo
- 14. Kawaii-soft / Pastel dream
- 15. Interior art-driven
- 16. Ethical-global mix
- 17. Diseño sensorial
1. Nostalgia Remix

Para la Generación Z, la nostalgia no es un refugio conservador ni un regreso a “cómo se hacía antes”: es un remix consciente, un lenguaje fluido. La referencia a los años 60–70 o a los primeros 2000 nunca es total, sino que se manifiesta a través de objetos o superficies puntuales que se convierten en portadores de memoria visual.
El resultado no busca coherencia filológica, sino coherencia emocional: se eligen objetos que activen memoria y confort, actualizándolos con contrastes contemporáneos.
En este estilo la madera suele estar presente, pero no en versión “recién salida de fábrica”: superficies vividas, mesas, aparadores y sillas recuperadas. Aquí entran en juego los impregnantes Rio Verde, ideales para revitalizar el material sin borrar su historia.
Sobre estos soportes, Vintage Prestige puede aplicarse de forma selectiva (puertas, laterales, detalles), mientras que Golden Prestige se convierte en un acento retro-glam en elementos secundarios. El resultado es un remix creíble: no una habitación “temática”, sino un ambiente estratificado donde el pasado dialoga con el presente.
2. Color lúdico y audaz

Tras años de dominio de la neutralidad, la Generación Z devuelve el color al centro del proyecto. No como simple “pared de acento”, sino como herramienta emocional: el color se convierte en energía, identidad, estado de ánimo. A menudo los contrastes son nítidos (en clave de color blocking), los tonos son saturados y el juego cromático no teme el riesgo. Es una estética que también se alimenta de la necesidad de distinguirse de forma inmediata: una estancia debe “decir algo” al primer vistazo, incluso en fotografía.
Para lograr un resultado convincente, conviene evitar colores demasiado apagados o “indecisos” y apostar por combinaciones legibles: una base calmada (papiro, crema, greige) y un elemento que impulse (azul cobalto, verde pleno, amarillo). Aquí Vintage Prestige es una herramienta muy eficaz porque une cobertura y materialidad: el color aparece más denso, más presente, menos “plano”. Golden Prestige puede entrar como micro-contraste: un detalle metalizado que marca ritmo, sobre todo si el ambiente ya tiene muchas cromías y hace falta un punto de luz controlado.
3. Madera clara, naturalidad y bienestar visual

La madera clara es central porque responde a una necesidad de luz, calma y autenticidad. Pero para la Gen Z no basta con “que sea madera”: importa cómo se trata. Las superficies demasiado brillantes o artificiales suelen rechazarse a favor de acabados mates, táctiles y naturales.
En este escenario, los impregnantes son herramientas fundamentales: protegen la madera, uniforman su aspecto y realzan las vetas sin crear películas evidentes. El Impregnante Ceroso, en particular, es coherente con la estética soft-touch y con la idea de una superficie “viva”.
Cuando el proyecto requiere mayor resistencia (tableros de mesa, superficies muy usadas), Evolution representa una solución equilibrada: altas prestaciones, pero un resultado visual sobrio, adecuado para interiores luminosos y minimalistas. La idea no es que el material “desaparezca”, sino acompañarlo en un uso cotidiano real.
Para uniformar una superficie o aligerar el impacto de un suelo oscuro, por último, Floor Prestige puede convertirse en un aliado: es una pintura pensada para suelos y permite una renovación estética y funcional alineada con la demanda Gen Z de ambientes claros, mates y contemporáneos. La idea es simple: reducir el ruido visual, aumentar la luz, mantener un contacto “matérico” con el espacio.
4. Segunda mano, vintage y found décor

La reutilización es uno de los pilares de la estética Gen Z. No solo por razones económicas o ambientales, sino porque las piezas de segunda mano se perciben como garantía de unicidad. Objetos y muebles recuperados se convierten en soportes narrativos, para reinterpretarlos sin borrar su historia.
Aquí la pintura nunca es solo decoración, sino un acto de proyecto.
Los impregnantes Rio Verde son ideales cuando se quiere mantener “legible” la materia de la madera, mejorando su aspecto y durabilidad.
La pintura Evolution es perfecta cuando el objetivo es renovar una superficie con un look contemporáneo, pero resistente al uso diario: sillas, mesas, encimeras, superficies usadas con cierta frecuencia.
Vintage Prestige permite, en cambio, transformar radicalmente un mueble, dando un efecto matérico y mate que comunica intencionalidad estética y convierte incluso una pieza “cansada” en un objeto contemporáneo.
Esta combinación permite a la Gen Z trabajar por etapas: conservar, corregir, transformar. Sin perder nunca el carácter original del objeto.
5. Formas suaves y líneas fluidas

El confort visual es imprescindible: sofás curvos, mesitas orgánicas, espejos ondulados, lámparas tipo hongo o burbuja. Es una reacción a lenguajes demasiado rígidos y “técnicos” que dominaron en otros períodos: el espacio debe acoger, no imponer. Las líneas fluidas también tienen una ventaja práctica: hacen el ambiente más suave en fotografía y menos “cortante” en el día a día.
Para sostener este estilo, el acabado de las superficies debería evitar reflejos duros y apostar por mates y texturas. Aquí Vintage Prestige funciona bien porque enfatiza la volumetría: sobre una superficie curva, la materia crea vibraciones y profundidad.
Golden Prestige puede utilizarse como detalle gráfico: un borde, una base, un elemento que capta la luz y acentúa las curvas sin recargar el conjunto. El objetivo, en síntesis, es que el espacio se perciba “suave” incluso cuando los materiales son sólidos.
6. Anti-diseño, imperfección y personalización

Una parte relevante de la estética de esta generación rechaza la idea de una casa perfecta y pulida. El llamado anti-design pone en valor la imperfección: marcas, estratos, combinaciones no canónicas, piezas personalizadas, intervenciones DIY. No se trata de descuido: es una elección consciente que transforma el error en lenguaje. En este estilo, la casa es un proceso, no un resultado definitivo.
En términos prácticos, la pintura se convierte en herramienta expresiva: no solo cubrir, sino crear texturas, huellas, efectos. Vintage Prestige se presta a este enfoque porque permite trabajos que dejan una impronta visual (esponja, rodillo, pinceladas visibles) y hace que el color sea más “vivo”.
Si la imperfección se refiere a una superficie amplia y desgastada, como un suelo que se quiere devolver a una nueva legibilidad, Floor Prestige permite uniformar y renovar, manteniendo un resultado mate coherente con la estética anti-pulida.
7. Minimalismo emocional

A pesar del impulso hacia el color y la mezcla, la Generación Z a menudo también busca “respiro” y tranquilidad. De ahí la preferencia por un minimalismo cálido: nada de frialdad de showroom, sino ambientes esenciales, con pocos elementos, elegidos con cuidado, y una paleta neutra capaz de calmar.
Es un estilo que trabaja sobre las sensaciones: luz suave, materiales naturales, superficies sedosas, ausencia de excesos.
En este escenario, el papel de los acabados es decisivo: un exceso de brillo puede volver el ambiente rígido; un mate bien gestionado lo hace íntimo. Floor Prestige, con sus matices neutros y su acabado matt, puede ser interesante para suelos que deben convertirse en una base silenciosa.
Vintage Prestige, usada en tonos delicados y empolvados, permite renovar un mueble sin introducir brillos indeseados. La idea es crear una casa que “se sostenga” incluso sin estímulos fuertes: una cualidad que la Gen Z está revalorizando.
8. Estéticas core-style

Las “aesthetic” son una gramática generacional: weirdcore, dreamcore, cluttercore, cottagecore y muchas otras microculturas visuales. En estos mundos, la casa se convierte en un set narrativo. No existe una sola forma de decorar: cuenta la coherencia interna del microrelato que se quiere construir. Un rincón puede ser surrealista y lúdico; otro más nostálgico; otro lleno de objetos y collages.
Para que estas estéticas sean creíbles, a menudo hace falta una base “material” fuerte: una pared o un mueble que define el tono. Vintage Prestige es adecuada porque permite crear superficies llenas y reconocibles incluso en soportes diferentes (madera, metal, plástico, vidrio, tela y pequeñas porciones de pared). Además, el acabado matérico sostiene bien la idea de un mundo “construido a mano”.
Golden Prestige puede ser útil cuando el estilo requiere destellos, detalles irreales, reflejos: un acento metalizado controlado suele ser lo que activa el efecto “aesthetic” sin tener que llenar todo.
9. Biofilia y naturaleza doméstica aumentada

La biofilia no es solo “poner plantas en casa”, sino construir un ambiente que comunique salubridad y conexión con lo natural. La madera, en este sentido, es un material clave, sobre todo si se trata de manera respetuosa.
Los impregnantes Rio Verde permiten proteger superficies de madera sin alterar su aspecto orgánico, por lo que son ideales para ambientes donde conviven plantas, luz natural y materiales en bruto.
Evolution puede usarse cuando se necesita una protección más exigente (por ejemplo, en superficies sujetas a humedad o uso intenso), manteniendo aun así una estética sobria y coherente con el tema del bienestar.
En estos interiores, el color suele ser secundario: predominan texturas, tonos naturales y acabados mates. La pintura no debe “llamar la atención”, sino contribuir a la sensación global de equilibrio.
10. Vivienda integrada con la tecnología

Tech-integrated living significa integrar tecnología y diseño de interiores como parte del estilo: luces RGB, setups para streaming, rincones de estudio-juego, sonido, domótica.
La casa es una extensión de la vida digital: debe apoyar contenidos, videollamadas y producción creativa. Esta tendencia es muy visual: la habitación debe funcionar también en vídeo, no solo en vivo.
En este caso, las superficies suelen servir de “fondo” y deben gestionar luz y reflejos. Una base mate ayuda a evitar brillos molestos y a hacer el ambiente más controlable: Floor Prestige puede ser útil si el suelo es demasiado reflectante o visualmente desordenado, porque lo vuelve uniforme y matt.
Vintage Prestige puede definir la porción de pared o el mueble que debe “aguantar” las luces de color y dar carácter al set. Golden Prestige, por último, es eficaz para microreflejos: detalles que capturan la luz y añaden profundidad sin convertir la habitación en un efecto especial permanente.
11. Microespacios modulares y flexibles

Vivir en espacios pequeños, compartidos o temporales es una condición común para las generaciones más jóvenes. La flexibilidad se convierte en una necesidad y, en consecuencia, en una estética: muebles ligeros, multifunción, fácilmente reconfigurables. En estos contextos, la continuidad visual es fundamental para evitar el efecto caos.
La pintura Evolution es especialmente adecuada para este escenario: ofrece resistencia al uso diario y un acabado uniforme, ideal para muebles que se mueven, se tocan y se transforman.
Los impregnantes pueden utilizarse para armonizar elementos de madera diferentes entre sí, creando una base cromática coherente sin cargar el espacio.
El objetivo no es crear un ambiente “definitivo”, sino un espacio adaptable que pueda cambiar con la vida de quien lo habita. Los acabados, en este sentido, se convierten en herramientas de simplificación visual.
12. Quiet luxury / Soft luxury

El lujo, para esta generación, tiende a volverse “quiet”: no ostentación, sino calidad percibida. Textiles ricos (bouclé, lanas, terciopelos mates), paletas sofisticadas (crema, tórtora, arena), acabados suaves y detalles bien calibrados. Es una estética adulta, pero no rígida: busca confort, no formalismo.
En este contexto Golden Prestige puede desempeñar un papel preciso: un acento metalizado en pocos detalles (un marco, una base, un tirador) comunica cuidado y sofisticación sin volverse barroco.
Vintage Prestige, en los tonos más cálidos y neutros, puede renovar un mueble haciéndolo percibir inmediatamente como “de alta gama”, gracias a la profundidad matérica y a la opacidad elegante.
13. Retro-futurismo

El retro-futurism combina imaginarios del “futuro de ayer” (años 70, ciencia ficción suave, cromados) con la sensibilidad digital contemporánea. Superficies brillantes, transparencias de color, objetos escultóricos y detalles casi de set cinematográfico. Es una tendencia que funciona especialmente bien si se mantiene una regla: pocos objetos, mucho carácter.
Golden Prestige es naturalmente coherente con este estilo: los metalizados (oro blanco, oro negro, oro rosa) pueden transformar un detalle ordinario en un elemento futurista, sobre todo si se combinan con luces controladas.
Vintage Prestige puede actuar como base matérica mate, creando contraste con el metal: mate y brillo juntos hacen el ambiente más rico y “diseñado”. También aquí vale la medida: un acento bien colocado es más eficaz que una decoración extendida.
14. Kawaii-soft / Pastel dream

Se trata de estéticas influenciadas por el mundo japonés y coreano: tonos pastel, formas redondeadas, objetos “cute”, ligereza visual. Es un lenguaje que busca crear un ambiente reconfortante, suave y alegre, a menudo como respuesta a estrés e incertidumbres. La casa se convierte en un lugar de descompresión.
Para lograr este efecto, las superficies deben ser coherentes: acabados mates, colores azucarados pero no ácidos, materiales que devuelvan confort. Vintage Prestige es adecuada porque permite superficies pastel con un resultado suave y matérico, ideal en pequeños muebles y complementos.
Golden Prestige puede entrar de forma discreta (oro blanco u oro rosa) en detalles pequeños: el objetivo no es “hacer lujo”, sino añadir una chispa controlada que funcione como accesorio visual.
15. Interior art-driven

En muchos interiores Gen Z, el arte no es un añadido: es el centro. Pósters, láminas, ilustración, fotografía, objetos autoproducidos, microinstalaciones. La casa se convierte en un ambiente creativo y comunicativo, a menudo construido por estratos (gallery wall, estanterías narrativas, rincones temáticos). El valor aquí es la capacidad de contarse: el mobiliario es un soporte para la narración.
En esta lógica, las superficies deben saber “sostener” el arte sin competir de forma caótica. Una base mate y coherente ayuda muchísimo: Vintage Prestige puede definir un mueble contenedor o un elemento escenográfico que hace de contrapunto a las láminas.
Golden Prestige, usada como detalle gráfico (marcos, objetos pequeños), puede crear puntos de luz que valorizan la composición sin robar la escena.
Si el conjunto requiere orden, intervenir en el suelo con Floor Prestige puede aumentar la legibilidad del montaje, reduciendo el ruido visual general.
16. Ethical-global mix

Este estilo une estética y responsabilidad: objetos artesanales, textiles de tradición, cerámicas, materiales naturales y trabajos “honestos”, elegidos con atención a procedencia e impacto. Es un global mix que, en sus versiones más maduras, evita el efecto souvenir y construye, en cambio, un diálogo entre culturas y materiales, con una atención real a la ética.
Para valorar este enfoque, el acabado de las superficies debe respetar la materia y no volverla artificial.
Donde se necesita color, Vintage Prestige puede usarse para renovar un elemento sin borrar su identidad, gracias a su resultado mate y sofisticado.
Golden Prestige puede incorporarse con medida, como detalle precioso que se integra en un conjunto matérico. La clave es evitar el exceso: la elegancia nace del respeto del material y de la selección cuidadosa, no de la acumulación.
17. Diseño sensorial

El diseño sensorial pone en el centro la experiencia física del espacio: textura, acústica, luz, confort visual y táctil. Es una tendencia que crece porque responde a una necesidad concreta: vivir en ambientes que regulen el estrés y mejoren la concentración y el descanso. En muchos casos, la Gen Z elige superficies mates, materiales suaves, colores calmantes y luces regulables, reduciendo todo lo que molesta.
En este marco, el mate se convierte en un valor funcional además de estético.
Floor Prestige, con su acabado matt y su resistencia, es útil cuando se quiere un suelo bonito pero no “activo” (demasiados reflejos, demasiado desorden visual).
Vintage Prestige, con su materialidad, crea superficies que se perciben más cálidas y presentes, ideales para muebles que se tocan y se viven.
Golden Prestige puede reservarse para detalles mínimos, si se desea un punto de luz muy controlado: el diseño sensorial no excluye el acento, pero lo usa con disciplina.